Todos llevamos reloj, que además de darnos la hora nos dice el tiempo en el que vivimos. Lamentablemente se nos olvida mirarlo…. Para que no te canses, te aviso que estamos en marzo de 2020… Siglo XXI ya, fíjate como ha pasado el tiempo…

Un siglo o dos atrás, eran normales las bancas rígidas, el silencio, el aburrimiento, la tarima, el libro de texto, los exámenes, el profesor rígido y repetitivo… para comprobar si los alumnos alcanzaban los mínimos de aprendizaje, de un curriculum tan desfasado que daba vergüenza ajena.

En la Formación Profesional del XXI, priman las Soft Skills, Internet, VR, IA, …. Y sobre todo la capacidad de adaptarse al cambio fulgurante y a la globalidad.

Te sigo preguntando, ¿de qué siglo eres?… Vaya desde aquí mi homenaje al Maestro Antonio Machado, que decidió huir de la monotonía de aquella clase del XIX:

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de lluvia tras los cristales.

Es la clase. En un cartel
se representa a Caín
fugitivo, y muerto Abel,
junto a una mancha carmín.

Con timbre sonoro y hueco
truena el maestro, un anciano
mal vestido, enjuto y seco,
que lleva un libro en la mano.

Y todo un coro infantil
va cantando la lección:
«mil veces ciento, cien mil;
mil veces mil, un millón».

Una tarde parda y fría
de invierno. Los colegiales
estudian. Monotonía
de la lluvia en los cristales.

Fdo: Juan Antonio Aguilar

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